lunes, 26 de marzo de 2012
PasitoApasito!*
Y mañana me enfrento a un monstruo lindo, es la pelea interna entre mi yo, y mi otro yo... Vamos sin miedo a nada!
miércoles, 21 de marzo de 2012
VivirmedaMiedo (U)
Hoy me quede en casa, y me di cuenta de que no he
superado mis miedos, la gente me gusta, adoro conversar con todo tipo de
personas desde la mas arrogante a la más humilde, pero mi cerebro funciona de
una forma muy estructurada, no es flexible ante nada, por ejemplo al darse
cuenta de la traición se cierra al perdón, no tolera muchas cosas, pero a pesar
de toda esa función es temerosa de sí misma.
Me gustaría poder ser yo misma, no quiero seguir los
ritos de las personas quiero un nuevo camino, en donde el sol es tibio, y
puedes sentir el ruido de las olas, y el viento juega con tu pelo sin cansarse
en ningún momento, donde las palabras puedan salir, pero para obtener eso debo
seguir el rito de la sociedad, y debo hacerlo para poder concentrarme en
encontrar la puerta de mi verdad y seguir a esa luz que me rodea, necesito
poder sacar mis pies del cemento.
Y a pesar de mis 23 años sigo teniendo la mente en otro
lado, en otro espacio de este mundo, aquel mundo que nos pertenece pero que
olvidamos, porque nos tenemos que centrar en sobrevivir a una vida que muchas
veces sentimos pero no la disfrutamos… Quiero paz.
Hoy en día estoy sumamente preocupada, no sé si mis planes
funcionaran, o si todo demorara, no quiero volverme esclava de la sociedad.
viernes, 9 de marzo de 2012
Adiós cantante de mis mañanas!
Ayer nos dejaste y hoy fue raro no escuchar tu canto en mis mañanas...
Adiós amigo por varios años le regalaste al mundo tu bella voz...
Adiós amigo por varios años le regalaste al mundo tu bella voz...
Respeto!*
Un hombre estaba poniendo flores
en la tumba de su esposa, cuando vio a un hombre chino, poniendo un plato con
arroz en la tumba vecina.
El hombre se dirigió al chino y
le preguntó:
-Disculpe señor, ¿de verdad cree
usted que el difunto viene a comer el arroz?.
-Sí, responde el chino, cuando el
suyo venga a oler sus flores
domingo, 4 de marzo de 2012
Aprendiendo!¨*
Para que tú puedas beber vino en una copa que se
encuentra llena de té, es necesario primero tirar el té y entonces podrás
servir y beber el vino .Limpia tu vida, comienza por las gavetas, armarios,
hasta llegar a aquellas personas del pasado que no tienen más sentidos que
sigan ocupando un espacio en tu mente. Exígete a ti mismo lo que te
gustaría exigirles a los demás, y a los demás déjalos tranquilos sin esperar
nada de ellos, así te ahorraras disgustos. No te quejes con tu Dios diciéndole
que tienes un gran problema, dile a tu problema que tienes un
gran Dios, y ese Dios eres tú.
El anillo del Rey
Los años te dan sabiduría, y te enseñan a que todo
en este mundo es pasajero nada es para siempre.
Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:
Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.
Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total... Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.
El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:
No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje -el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas -le dijo- manténlo escondido en el anillo. Abrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación-
Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...
De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía "ESTO TAMBIEN PASARA".
Mientras leía "esto también pasará" sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.
El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.
El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:
Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.
-¿Qué quieres decir? -preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.
Escucha -dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: "Esto también pasará", y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado.
Entonces el anciano le dijo:
Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.
Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:
Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.
Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total... Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.
El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:
No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje -el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas -le dijo- manténlo escondido en el anillo. Abrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación-
Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...
De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía "ESTO TAMBIEN PASARA".
Mientras leía "esto también pasará" sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.
El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.
El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:
Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.
-¿Qué quieres decir? -preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.
Escucha -dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: "Esto también pasará", y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado.
Entonces el anciano le dijo:
Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.
sábado, 3 de marzo de 2012
Amasijo de contradicciones!*
¿La virginidad que significa?
Y hoy más que nunca pienso que la virginidad es más un
pecado, que tener sexo con todos los hombres… gracias a Dios me gusta ser ajena a esto.
viernes, 2 de marzo de 2012
Prefiero vivir a mi manera!*
El hombre reflexiona sobre todos los
problemas que afectan al comportamiento humano, pero jamás lo hace sobre su
propio comportamiento.
Proverbio chino.
Hoy después de todas esas quejas, de todas esas palabras
me di cuenta de la realidad es muy fácil criticar a las otras personas, y
siempre verle el lado negativo a la situación: “el cómo, el por qué, no sirve,
muy lejos, puede ser malo”. Entonces me pregunto cómo podre ver entre tanta
oscuridad… si para la sociedad en la que vivo amar, significa tener a alguien
de la mano, para que los demás no digan que eres lesbiana y en donde la
virginidad es tomada como símbolo de vergüenza, entonces me vuelvo a preguntar
si este es el mundo en el que yo quiero vivir y sembrar.
Todos los días me levanto con el sentimiento de que ya no
me quieren aquí, ni en ningún lado, pero mi crianza fue tan cerrada que ahora
tengo miedo a todo, salir, trabajar, avanzar, pero eso se convierte en un
constante ataque hacia mis acciones, por que el ser humano no aprende a ponerse
en el lugar del otro porque siempre cuando las cosas no son como las que quiere
la sociedad está mal.
Hace tiempo que no lloraba de amargura, pero siento que
estoy cansada ya de que jamás se valorara mi sacrificio, cuando pude haber
disfrutado mas la juventud tuve que hacer caso a mis padres, en especial a uno,
entonces cual es el motivo de tanto fastidio, a claro tengo 23 debo irme ya a trabajar y salir de la casa de papá porque para él me volví
un estorbo.
Creo en algo, en que algún día podre sacarme mis ataduras
a las normas que dice la sociedad que es correcto, y lo hare a mi manera…
viviendo en mi equilibrio.
Eso es lo que quiero, poder vivir a mi manera, necesito
que me entiendan quiero realmente poder confiar en alguien que en vez que me
diga, “no es que eso no sirve”, me diga tranquila se podrá… mi madre siempre me
apoya ¿Qué pasaría si la pierdo?
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